- Te odio
- Lo sé
- Y lo peor es que no sé cuándo dejaré de hacerlo, ni si podré...
- Nunca dejes de hacerlo
¿Y a ti? ¿Alguna vez te han rozado el alma con la yema de los dedos?
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sábado, 26 de marzo de 2011
miércoles, 11 de agosto de 2010
¿Has estado ahí a las 4 de la mañana?
- Yo no puedo salir de casa a las cuatro de la mañana cuando estés mal y necesites un abrazo.
- No te he pedido que lo hagas.
- Ya...
- Yo lo haría por ti.
- Pero...
- Vale, joder, sé que tú no lo harías por mí. Lo sé, vivo con ello desde hace mucho tiempo.
- Es que... no lo entiendo. Creo que cuando no puedes dormir porque estás mal y necesitas un abrazo, lo mejor que se puede hacer es acostarse y a la mañana siguiente descubrir que ya ha pasado todo.
- No tienes ni idea. Cuando estás rota lo único que necesitas es volver a sentir, y una de las maneras de vovler a hacerlo es poder abrazar a alguien. ¿Te has sentido jodidamente sola, destrozada, pisada, vacía y muerta? ¿Tú has estado rota? ¿Sabes lo que significa eso?
- No...
Supe que había conocido mejor que nadie el dolor de mi existencia.
- No te he pedido que lo hagas.
- Ya...
- Yo lo haría por ti.
- Pero...
- Vale, joder, sé que tú no lo harías por mí. Lo sé, vivo con ello desde hace mucho tiempo.
- Es que... no lo entiendo. Creo que cuando no puedes dormir porque estás mal y necesitas un abrazo, lo mejor que se puede hacer es acostarse y a la mañana siguiente descubrir que ya ha pasado todo.
- No tienes ni idea. Cuando estás rota lo único que necesitas es volver a sentir, y una de las maneras de vovler a hacerlo es poder abrazar a alguien. ¿Te has sentido jodidamente sola, destrozada, pisada, vacía y muerta? ¿Tú has estado rota? ¿Sabes lo que significa eso?
- No...
Supe que había conocido mejor que nadie el dolor de mi existencia.
lunes, 21 de junio de 2010
Me enamoré de ti cuando...
¿Sabes en qué momento me enamoré de ti? Me enamoré de ti cuando un día gris te cruzaste en mi camino y me gritaste un nombre que ni siquiera era el mio, me confundiste con alguien que esperabas encontrar. Y al darte cuenta de tal decepción, un mar de lágrimas inundaron tus ojos y rompiste a llorar, desesperada, destrozada, rota, como si te hubieran arrebatado la vida, como si te hubieran arrancado el alma.
- ¡Te odio! - me gritaste.
Y yo, sin conocerte, te abracé y apoyé mi cara sobre tu cabello. Y tú aún gritabas abrazada a mi chaqueta mientras yo podía sentir la piel erizada de mi espalda y de cada milímetro de mi cuerpo. Entonces me soltaste y me contaste todos tus problemas, todo tu dolor, todos tus silencios, tus gritos, tus noches y tus mañanas... Hiciste de tu caos un momento mágico y especial entre tú y yo. Una de tus lágrimas cayó sobre mi mano y se deslizó por mi dedo. ¿Adónde fue a parar después? Siempre he pensado que se congeló en el tiempo, que congeló ese instante y lo envasó al vacio. Y de repente, te marchaste sin decir ni una palabra y yo aún guardo el gorro azul que se te cayó en el primer segundo que me salvaste.
- ¡Te odio! - me gritaste.
Y yo, sin conocerte, te abracé y apoyé mi cara sobre tu cabello. Y tú aún gritabas abrazada a mi chaqueta mientras yo podía sentir la piel erizada de mi espalda y de cada milímetro de mi cuerpo. Entonces me soltaste y me contaste todos tus problemas, todo tu dolor, todos tus silencios, tus gritos, tus noches y tus mañanas... Hiciste de tu caos un momento mágico y especial entre tú y yo. Una de tus lágrimas cayó sobre mi mano y se deslizó por mi dedo. ¿Adónde fue a parar después? Siempre he pensado que se congeló en el tiempo, que congeló ese instante y lo envasó al vacio. Y de repente, te marchaste sin decir ni una palabra y yo aún guardo el gorro azul que se te cayó en el primer segundo que me salvaste.
domingo, 7 de marzo de 2010
- Te odio – dijo dejando caer una lágrima que sabía que rebotaría entre las paredes del olvido.
Y Damián unió su boca a la de Abril, fundiendo todas las lágrimas que había sangrado durante tantos años entre el acentuado latido de sus corazones y el calor que desprendía aquel beso.
Y Damián unió su boca a la de Abril, fundiendo todas las lágrimas que había sangrado durante tantos años entre el acentuado latido de sus corazones y el calor que desprendía aquel beso.
domingo, 14 de febrero de 2010
Las estrellas
- ¡Wow! ¡Mira qué guay aquella estrella fugaz! – dice señalando con el dedo – Pero sólo se mueve una. ¿Por qué las demás no se mueven?
- ¿Te cuento un secreto? – Vega le susurra al oído.
- ¡Vale!
- ¿Sabías que las estrellas se mueven a una velocidad tan rápida que a la enorme distancia de La Tierra parece que permanezcan fijas? Sólo percibimos sus cambios de posición a través de los siglos. Así que nunca podremos ver su movimiento porque, para cuando eso suceda, ya no estaremos aquí.
- Vaya... qué rabia. Yo quiero ver cómo se mueven, ¡no es justo!
- Tú volarás hacia el Universo, ya lo verás. Entonces sabrás cómo cambian de lugar las estrellas.
- ¿Yo seré una estrella cuando muera? – dice sorprendido.
- Ya lo eres, desde que apareciste en este mundo.
- ¡Vale!
- ¿Sabías que las estrellas se mueven a una velocidad tan rápida que a la enorme distancia de La Tierra parece que permanezcan fijas? Sólo percibimos sus cambios de posición a través de los siglos. Así que nunca podremos ver su movimiento porque, para cuando eso suceda, ya no estaremos aquí.
- Vaya... qué rabia. Yo quiero ver cómo se mueven, ¡no es justo!
- Tú volarás hacia el Universo, ya lo verás. Entonces sabrás cómo cambian de lugar las estrellas.
- ¿Yo seré una estrella cuando muera? – dice sorprendido.
- Ya lo eres, desde que apareciste en este mundo.
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