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lunes, 5 de diciembre de 2011

Las formas de la felicidad


Creo que la felicidad puede presentarse en la vida de diferentes formas y en cualquier momento. La satisfacción de darse cuenta que has superado una etapa difícil de tu vida y que ya a penas duele es una de las mejores formas de felicidad que existen. Es como cuando escuchas esa canción que hace años te hacía romperte en pedazos y llorar con cada maldita nota y ahora puedes sentirte tan sencilla y maravillosamente bien, pudiendo sentir que esas ganas de llorar ya no están y no van a volver porque has conseguido ese equilibrio que te permite sonreír y recordar aquellos momentos como algo que tenías que vivir en tu vida para aprender, madurar, seguir adelante y ayudarte a ser mejor persona.

Recuerdo que una vez escribí que las lágrimas son sonrisas que no hemos podido alcanzar. Ahora creo siempre podemos dibujar una sonrisa verdadera en nuestro rostro. Y da igual si estamos rotos por dentro o si pensamos que nunca más vamos a poder seguir adelante, porque el poder dibujar esa sonrisa y el poder seguir adelante está en nosotros mismos, en quererlo con las suficientes fuerzas para que se haga realidad.

domingo, 10 de julio de 2011

Me gusta...

...el olor a tierra mojada, el silencio de las gotas de lluvia al recorrer y empapar mi piel, los gofres de chocolate, la playa en invierno, los fuegos artificiales.
Me gusta gritar, imaginar cosas que nunca sucederán (o sí), poner banda sonora a mi vida mientras voy por la calle, dormir hasta las tantas, trasnochar, fotografíar cada instante, escribir hasta que mi corazón reviente, recorrer cada rincón del mundo, irradiar, brillar...
Me gusta el placer de comerme un magnum de doble chocolate cuando todo alrededor se está derrumbando, y me derrumba a mí también.
Me encanta luchar, reír hasta llorar, saltar, lanzarme al agua, salir del vacío, sentir las sonrisas de mis amigos, que se me erice la piel, que ocurra algo mágico y especial un triste y aburrido domingo, que me llamen cuando menos lo espere, que me digan que me necesitan, que me quieren, que me echan de menos.
Me encanta enamorarme de la vida.
Me encanta vivir.

domingo, 17 de abril de 2011

El día más frío de mi vida


Me besaste y en ese instante pude saborear los segundos más amargos de toda mi vida. Supe que aquella vez era distinto. Supe que aquel no era un beso como los del principio, llenos de dulzura y de pasión; pero tampoco como los últimos que me dabas, ausentes de magia y esperanza.

Me besaste y en ese instante todo se congeló: el tiempo, tu mirada, mis labios, tu mano izquierda en mi cintura, mi piel, tu mano derecha en mi cuello, mi corazón, tu boca... Y todo pareció de manera surrealista una de esas típicas escenas de película en que todo se vuelve entre azul y gris y no queda nada más que un instante congelado en el tiempo.

Me besaste y antes de marcharte apoyaste tu cabeza sobre la mía, me acariciaste los labios y diste lugar a lo que se convirtió en el día más frío de toda mi vida.

domingo, 3 de abril de 2011

Nada. Solo ella y yo


Estábamos allí. En esa cama, justo en el momento menos indicado y en el lugar equivocado. Sin besarnos, sin abrazarnos, sin tocarnos. “¿Qué éramos?”, me pregunto ahora, y supongo que no éramos nada -y aún seguimos siendo nada-, pero me fascinaba verla dormir. Hice amago de tocar su pelo y acariciar su rostro, pero tan solo dibujé las caricias con mis dedos alrededor de ella.


Ni en mis sueños podía tocarla. Pero podía sentirla… y sé que ella a mí también, con eso me bastaba.


No éramos nada, solo ella y yo.